Hablemos… en voz un poco más alta

febrero 24, 2009

El Foro San Martín, del que pusimos sus objetivos en el mismo comienzo del blog, está reuniéndose desde 2002. Hemos hablado mucho y comido muchos asados. Nos hemos reunido con patriarcas como Alberto Methol Ferré, Helio Jaguaribe y Pedro Godoy, y con jóvenes promesas del pensamiento latinoamericano como Marcelo Gullo, así como con amigos menos presentables. Hemos pensado en algunas iniciativas para impulsar esos objetivos, y unas cuantas de ellas (el tradicional porcentaje de 1 en 10) fueron llevadas a cabo por los miembros que se sintieron lo bastante motivados.

Raro – en un tiempo en el que Internet hace muy fácil divulgar los pensamientos y los delirios – el Foro casi no se pronunció en público. Tal vez influyó el consejo de uno de los que participa, que siempre dice “No hablar, si no se va a mejorar el silencio”. Recién en junio de 2007, frente a los daños que el cierre de la frontera en Gualeguaychú estaba causando al pueblo uruguayo, y a la relación entre Argentina y Uruguay, decidimos, después de muy largas discusiones, pronunciarnos. Lo hicimos en declaraciones a los medios, en comunicados a las instituciones vinculadas, y en este blog, que abrimos para eso.

Luego, sólo volvimos a pronunciarnos en conjunto frente a un problema moderno y tal vez por eso menos visible: la deslocalización del trabajo, y el incremento de la precariedad que causa. Uno de nuestros miembros, íntimamente vinculado a la actividad informática, nos acercó el tema y nos convenció de acompañarlo. Luego, subimos al blog documentos que nos parecieron importantes para el proyecto y el sueño de la Integración Latinoamericana.

Ahora, antes que pronunciarnos formalmente, se nos ocurre que podemos aportar preocupaciones, ideas y propuestas. Integradas en un pensamiento que no surge de un compromiso ideológico o político formal, sino de vivencias compartidas. Y de la experiencia de nuestros pueblos.

Por eso, para dar comienzo a este… ensayo con buen pie, queremos empezar publicando otro documento, de cuya divulgación se cumplen en estos días 37 años. Es muy conocido, pero no lo bastante comprendido, aún hoy. Y además, sirve para hacer patente que nuestro compromiso con la hermandad con el Uruguay no obsta a una legítima preocupación por preservar el medio ambiente para nuestros hijos:

Hace casi treinta años, cuando aún no se había iniciado el proceso de descolonización contemporáneo, anunciamos la Tercera Posición en defensa de la soberanía y autodeterminación de las pequeñas naciones, frente a los bloques en que se dividieron los vencedores de la Segunda Guerra Mundial

(Continúa aquí)

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